miércoles, 16 de febrero de 2011

Sandro Botticelli

Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi  nació en Florencia, 1 de marzo de 1445 y murió en Florencia, 17 de mayo de 1510, apodado Sandro Botticelli, fue un pintor cuatrocentista italiano. Desde finales del siglo XIX, su obra se ha considerado representativa de la gracia lineal de la pintura del primer Renacimiento.

Botticelli realizó entre 150 y 180 obras. Pinta numerosas obras religiosas, así como grandes composiciones profanas, mitológicas. También ha pintado varios retratos de sus mecenas, que no cuentan con la belleza, la mística, la luminosidad y el espíritu de sus otras composiciones.
El principal museo que contiene obras de este artista es la Galería de los Uffizi de Florencia (Italia), cuyas famosas obras se exponen en las salas 10-14 y son, para muchos, lo mejor de la galería.No obstante, hay otros museos que contienen obras de este artista.


















-El nacimiento de Venus
Desde los tiempos de la Roma clásica no se había vuelto a representar a esta diosa pagana desnuda y de tales dimesiones: el desnudo femenino, considerado pacaminoso en el arte medievan clistiano, se recupera en el Renacimiento como símbolo de inmaterialidad.Ensta Venus no representa el amor carnal o el placer sansual sino que, con su postura y sus facciones finas, se acercan ams al ideal de inteligencia pura o saber supremo. Venus sustituye a la Virgen, expresando una fascinación hacia la mitología comúnh a muchos artistas del Renacimiento.
Una de las Ninfas que espera a la diosa en la playa, para cubrirla con un manto rojo con motivos florales. Se cree que se trata , especificamente, de la Primavera, la estacion del renacer.Lleva un traje floreado: es blanco y está bordado de acianos.Un cinturón de rosas rodea su cintura y en el cuello luce una elegante guirnalda de mirto,planta sagrada de Venus y símbolo del amor eterno.Entre sus pies florece una anémona azul.
El que la ninfa tape con su manto a la diosa es señal de qeu los misterios de Venus como los del conocimiento, se encuentran ocultos.

-La Primavera
Botticelli opta aquí por un formato monumental, con figuras de tamaño natural, y lo compagina con una gran atención al detalle. Esto puede verse en las diversas piezas de orfebrería, representadas minuciosamente, como el casco y la empuñadura de la espada de Mercurio o las cadenas y los broches de las Gracias.
Estudios interesantes son los que se han realizado sobre las relaciones dimensionales de las partes de la escena en referencia a reglas musicales.
Mientras algunas de las figuras estaban inspiradas por esculturas antiguas, estas no eran copias directas sino adaptadas al lenguaje formal propio de Botticelli: figuras de elevada estatura, delgadas, ligeramente alargadas, muy idealizadas, cuyos cuerpos a veces parecen artificiosamente estirados y presagian el estilo elegante y cortés del manierismo del siglo XVI. Como fuente iconográfica para la representación de las tres Gracias Botticelli parece recurrir a la Puerta del Paraíso realizada por Ghiberti en el Baptisterio de Florencia, en particular el grupo de siervas en el relieve de Esaú y Jacob.
Las figuras destacan contra el fondo por la claridad de su piel y sus ropajes, de colores claros e incluso transparentes.
La composición participa del fondo arbolado, con un bosque ordenado y vertical para servir de fondo, casi plano y severo, a la danza y al corro. Los personajes se sitúan en un paisaje de naranjos, árboles tradicionalmente relacionados con la familia Médici. No obstante, hay quien apunta a que son en realidad mandarinas, cuyo nombre clásico, medica mala, aludiría a los Médici. Detrás de Venus hay un mirto, planta tradicionalmente sagrada para ella. Mientras, la parte derecha está hecha de árboles doblados por el viento o por la fuerza creadora, en concreto laureles, lo que sería una alusión al novio, Lorenzo, en latín Laurentius.
En suelo es una capa de hierba muy oscura en la que están detalladas flores típicamente toscanas que aparecen en el mes de mayo. Son también reconocibles las de Flora: en la cabeza lleva violetas, aciano y una ramita de fresas silvestres; en torno a su cuello, una corona de mirto; en el manto lleva rosas; por último, va esparciendo nomeolvides, jacintos, iris, siemprevivas, clavellinas y anémonas.

-Virgen con el Niño y ángel
Está realizado al temple sobre tabla. Mide 87 cm de alto y 60 cem de ancho. Data de 1465-67 y se conserva en el Spedale degli Innocenti de Florencia (Italia), orfanato de la ciudad, abierto en 1444, obra de Brunelleschi.
Es posible que esta pintura un tanto sorprendente de la Virgen se produjera mientras Botticelli estaba aún trabajando en el taller de su maestro, Filippo Lippi. La inspiración inicial para la pintura vino de la famosa Madonna de este último en los Uffizi. Botticelli reemplazó el paisaje con una arquitectura arqueada que enmarca las cabezas de madre e hijo y enfatiza las dos figuras principales como el centro de la escena devocional. María se sienta en un escabel, del que se muestra un brazo ornamentado y un almohadón con botones.
Se considera que es la más antigua de las Vírgenes sobre tabla pintadas por Sandro Botticelli en el periodo que antecede a 1470 que muestran una profunda influencia de Filippo Lippi, siendo parecidas a la Virgen con el Niño y ángeles de Filippo que se conserva en la Galería de los Uffizi de Florencia que data del mismo años: 1465. Como en las demás composiciones de este tipo, se muestra a María de tres cuartos, con el Niño en brazos; aparece además un ángel. La influencia de Lippi se evidencia en la colocación de las figuras, la ventana detrás de María, la mirada de ésta hacia su hijo y la actitud del Niño, apoyado en su madre.
En esta Madona, como en las demás de la larga serie que pintó Botticelli, puede verse un modelo de Virgen seria, meditabunda, abstraída en su propia belleza y actuando siempre con gran seriedad. Las Madonas de Botticelli reflejan una relación más intelectual que afectuosa entre Madre e Hijo, a diferencia de lo que ocurre con las Vírgenes pintadas por Rafael Sanzio, que suelen mirar a su hijo y colaborar en sus juegos con una cierta sonrisa.

-La Fortaleza
Se trata de la primera obra documentada del artista. Es citada por primera vez por Albertini en el año 1510. La obra originalmente perteneció a un conjunto de siete espaldares que representaban a las Virtudes teologales y cardinales para la Sala del Tribunal de los Seis o de los Mercaderes, sito en la Plaza de la Señoría. Este Tribunal del Gramio de Mercaderes estaba formada por seis jueces que dirimían los pleitos entre mercaderes. En principio debía ejecutar todo el ciclo Piero Pollaiuolo. Por el retraso de Pollaiolo a la hora de ejecutar el encargo, el magistrado Tommaso Soderini encargó a Botticelli en 1470 ejecutar las dos obras que quedaban. Se cree que también tuvo un papel decisivo en el encargo Giovanni Antonio Vespucci, partidario de los Médicis y que era vecino de Botticelli al ser los dos de la misma parroquia de Ognissanti. Vespucci era tutor de Piero, hermano de Botticelli.
Finalmente, Botticelli contribuyó a la serie sólo con una, la representación de la virtud cardinal de La fortaleza (hoy, en la Galería Uffizi). La segunda virtud que debía pintar no fue ejecutada por las protestas de Pollaiolo.
Después de la supresión de este Tribunal, en 1777 fue almacenada, para ser después expuesta en los Uffizi desde 1861.
En esta obra e muestra a un artista que ha madurado plenamente. Impregna la obra de un sentido espacial y una presencia escénica renovados. Construye la figura según la monumentalidad tomada de Verrocchio y envuelta por una línea nerviosa, tomada de Pollaiuolo, que crea contornos evidentes y marcados, típicos de toda su producción. A través de la línea logra el relieve escultórico.
Botticelli resulta innovador en la representación iconográfica de esta Virtud, ya que están ausentes elementos tradicionales como el casco, el escudo y la espada. Se la representa como una mujer joven con coraza con diamantes, alusión a la solidez de la virtud. En la cabeza luce una diadema adornada de perlas, símbolo de pureza. Sujeta en las manos una maza de hierro, cuya forma recuerda a la de una columna, atributo que sí se ha relacionado tradicionalmente con esta virtud cardinal. Está sentada en un trono muy elaborado, con los lados y los brazos adornados por volutas formadas por hojas de acanto. Este trono se asienta sobre un estrado poligonal, calado y sostenido por columnitas. Por encima de la Fortaleza hay una bóveda con casetones de mármol.
Dado que es una de las pocas obras de Botticelli de datación segura, por estar documentada, ha servido de referencia estilística para poder datar la producción del artista.

-Pruebas de Moisés
Es un fresco realizado por el pintor renacentista italiano Sandro Botticelli. Mide 348,5 cm. de alto y 558 cm. de largo. Fue realizado entre los años 1481 y 1482 en la Capilla Sixtina de la Ciudad del Vaticano.
E 1481, el Papa Sixto IV llamó a Botticelli, así como a otros artistas prominentes florentinos y umbríos, como Pietro Perugino, Domenico Ghirlandaio y Cosimo Rosselli; a ellos se añadieron después Luca Signorelli y Bartolomeo della Gatta. La tarea que se les encomendó fue elaborar frescos en las paredes de la Capilla Sixtina. El papa proporcionó el programa iconográfico: la supremacía del papado. Se pretendía pintar las dos paredes, una frente a otra, la comparación de las vidas de Moisés y Cristo, incluyendo las prefiguraciones del Nuevo Testamento en el Antiguo. Además, en el registro superior, en todo el perímetro, estaban pintados una larga serie de papas. Para realizar la obra, los pintores tuvieron que aceptar unas convenciones representativas comunes a todos, de manera que la obra final resultara homogénea: usaban la misma escala de dimensiones, la misma estructura rítmica y representación paisajística, una sola gama cromática con adornos de oro que hiciera resplandecer las pinturas con la iluminación de las antorchas y las velas. Aunque Giorgio Vasari sostenía que Sandro Botticelli pintó todo el conjunto, lo cierto es que pintó tres historias en los frescos. Además, se cree que proporcionó los dibujos de once papas y quizá intervino directamente en la pintura de algunos. Las composiciones son complejas y difíciles, con reelaboraciones neoplatónicas de temas clásicos en la iconografía cristiana.
Estos Hechos de la vida de Moisés (Fatti della vita di Mosè) representa varios episodios de la juventud de Moisés extraídos del Libro del Éxodo. Adopta un esquema compositivo parecido al del Castigo de los rebeldes. Moisés está representado en la figura con túnica amarilla y manto verde.

-Venus y Marte
Se conserva en la National Gallery de Londres, Reino Unido, donde se exhibe con el título de Venus and Mars. Está realizado al temple y óleo sobre tabla de álamo. Mide 69 cm de alto y 173 cm de ancho.
Fue pintado en 1483. Dado que su tema es el amor, esta pintura fue posiblemente encargada con ocasión de una boda de la familia Vespucci, perteneciendo al género de los cassoni. Por su formato, es posible que la obra formara parte de un "espaldar" que adornaría el dormitorio de los novios. Este formato apaisado no es nada adecuado para una representación con tan pocas figuras.
A pesar de la dificultad del formato, Botticelli logra una composición genial. Por un lado, las figuras de Venus y Marte están tendidos en posición simétrica. Entre ellos, un triángulo invertido cerrado por la lanza que llevan los tres faunos. Por otro lado, hay pasividad y actividad en ambas figuras. Marte está pasivo, pues duerme, mientras Venus, vigilante, está activa; por contraposición, la diagonal que traza el cuerpo de Venus, desde lo alto de la izquierda hacia abajo, muestra reposo, mientras que la línea oblicua de Marte, que desde abajo a la izquierda asciende hasta arriba a la derecha, es claramente activa.
 
 

El significado es oscuro, como la mayor parte de las obras del renacimiento. Se cree que trata el tema del poder del amor.





-Retrato de joven
Se conserva en la National Gallery de Londres es obra del pintor renacentista italiano Sandro Botticelli. Está datado en torno a 1483. Está realizado al temple sobre madera y mide 112 cm. de alto y 157 cm. de ancho.
En sus retratos tardíos, Botticelli frecuentemente prescindió de paisajes o interiores como fondo; en lugar de ello, se concentró solamente en la persona que retrataba. Uno de sus más bellos retratos es este de un joven con una capa roja, el único de sus retratos conocidos en que el protagonista está "de frente". Es cautivador debido a la presencia vívida y alerta del modelo, cuya juvenil informalidad ha conseguido captar el artista de manera magistral.
Hasta mediados del siglo XIX este retrato se atribuyó a Giorgione, Filippino Lippi o Masaccio. La identidad del retratado es desconocida.
Botticelli tiene otros Retratos de joven, uno de ellos en el Palacio Pitti de Florencia y otro en la Galería Nacional de Arte de Washington DC.

-Venus ofrece dones a una joven

Es un fresco. Pertenece al Ciclo de Villa Lemmi, habiéndose quitado del muro y conservándose en el Museo del Louvre, París. Mide 211cm de alto y 284 cm de ancho. Se cree que fue pintado entre 1483 y 1486.
En esta obra se ve a Venus, la diosa del amor, vestida como en la Alegoria de la primavera, y acompañada por als tre Gracias, que homenajean a una joven, que recibe, en pie, con un paño entre las manos, los dones de la diosa.

-Anunciación de Cestello
Está ejecutado al temple sobre tabla. Mide 240 cm. de alto y 235 cm. de ancho; otras fuentes dan como dimensiones 150 cm. de alto y 156 cm. de ancho. Fue pintado en 1489 y actualmente se conserva en la Galería de los Uffizi de Florencia (Italia).
La pintura fue un encargo de Benedetto Guardi, funcionario público perteneciente al gremio de los cambistas, del año 1489, para la iglesia del convento florentino de Cestello (hoy Santa María de Pazzi) en Borgo Pinti. Los escudos de la familia Guardi del Cane aparecen en los ángulos inferiores del marco original, conservado todavía junto con el cuadro.
El tema iconográfico clásico de la anunciación se representa en una estancia vacía, severa, muy estructurada arquitectónicamente, con un paisaje exterior a través de una puerta abierta en una pared gris. El espectador mira a través de una habitación estructurada de acuerdo con las normas de la perspectiva y cruzando las baldosas rojas del suelo, a lo largo de sus líneas convergentes, hacia ese paisaje exterior. La perspectiva se evidencia intensamente por el pavimento ajedrezado. El vivo movimiento de las figuras contrasta con estas dinámicas espaciales, que dirigen hacia el fondo. Hay una línea diagonal que corre desde el borde de las ropas de Gabriel a su mano alzada, y continúa en el brazo que María está sosteniendo cruzado sobre el pecho. Las ropas del ángel, que están ondulando en grandes pliegues, muestran que acaba de hacer un dramático aterrizaje. Gabriel está arrodillado reverentemente en frente de María y su boca, que está ligeramente abierta, sugiere que están en el proceso de pronunciar las palabras del Evangelio de Lucas 1:35, que está escrito debajo de él en latín sobre el marco original de la pintura: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios".
El paisaje exterior no es el típicamente toscano, sino que evoca atmósferas nórdicas: un río, puentes y castillos.

-San Agustín en su gabinete
Mide 41 cm. de alto y 27 cm. de ancho. Es una pintura al temple sobre tabla, perteneciente al periodo 1490-95 y que actualmente se conserva en la Galería de los Uffizi en Florencia.
Algunos sostienen que la obra estuvo originariamente destinada al prior del convento de los eremitas agustinianos del Santo Spirito en Florencia. Esto quedaría acreditado por el hecho de que el santo lleva dos vestiduras, la de obispo y la de eremita.
Se representa al santo meditando dentro de su gabinete. Con el mismo tema hay otra obra, un fresco pintado una década antes para la iglesia Ognissanti de Florencia, de dimensiones mucho mayores: 152 cm. de alto y 112 cm. de ancho.
No obstante, lo que en la primera obra era un humanista con un físico que recordaba a modelos de la Antigüedad clásica, en esta pequeña tabla se ha regresado a la representación convencional. Agustín está escribiendo. Sobre el suelo pueden verse los fragmentos de papel rotos.
Se enmarca la figura en una arquitectura clásica, semejante a la de Giuliano da Sangallo, con un tondo en el fondo representando a una Virgen con Niño. Aparecen dos bajorrelieves con forma igualmente de tondo que representan a emperadores romanos. Pero están fuera de la celda, alejados de lo que es el lugar de estudio y reflexión del santo. Podrían aludir a Arcadio y Honorio, los dos emperadores del Imperio romano dividido.

-Piedad
Está ejecutado al temple sobre tabla. Mide 107 cm. de alto y 71 cm. de ancho. Fue pintado en 1495. Actualmente se conserva en el Museo Poldi Pezzoli de Milán (Italia).
Se cree que esta obra fue un encargo de Donato de Antonio Cioli, miniaturista de códices, para Santa María Maggiore de Florencia.
La estructura de este cuadro es piramidal, gracias a la acumulación de los personajes, representados muy juntos. Las figuras están conectadas muy estrechamente. Esta composición evoca la forma de una cruz, culminando en José de Arimatea, que muestra la corona de espinas y los clavos.
Las diversas expresiones de dolor acentúan el patetismo de esta obra. El punto de vista cercano aproxima al espectador a la escena.

-La oración del huerto
Mide 53 cm de alto y 35 cm de ancho. Fue pintada entre 1498 y 1500 y se conserva actualmente en el Museo de los Reyes Católicos de la Capilla Real de Granada (España). Pertenece al conjunto artístico que aportó Isabel la Católica para la decoración de dicho templo.
La predicación de Savonarola influyó fuertemente a Botticelli y le llevó a abandonar, en la última parte de su vida, las representaciones alegóricas para dedicarse solamente a las pinturas sacras, de la cual ésta es un ejemplo.
Botticelli rechaza las composiciones complejas, volviendo a modelos sencillos de devoción. La composición es mucho más sencilla, aunque Botticelli no deja por ello de prestar atención a algunos detalles del paisaje, como la empalizada. Jesucristo está rezando, figura central que se representa más grande que el resto por ser la de mayor importancia devocional. Los tres apóstoles dormidos en primer plano son también de gran sencillez, sin reflejar complejidades anatómicas de épocas anteriores. La pintura refinada, armoniosa, idílica a veces y siempre de incuestionable poética que personalizó al Botticelli caracteriza la tabla en general. Un hábil escalonamiento jerárquico de la composición, apoyado en la disposición del paisaje, permite al artista la deseada ubicación de los protagonistas de la historia. El virtuosismo irrenunciable del dibujo, la calidad y textura de las gamas cromáticas o la armonía absoluta que es ánima del sencillo y luminoso país, se identifican con las maneras artísticas del pintor de Lorenzo de Médicis. Iconográficamente el momento reflejado es dramático, aquél en el que Cristo fue consolado en su dolor por el Ángel del Señor.

-Vida de San Cenobio
 
 
 

Fueron ejecutadas entre 1495 y 1500, siendo las últimas obras conocidas de Botticelli. Otras fuentes señalan el periodo 1500-1505. Están realizadas al temple sobre madera.
Botticelli representó la vida y obras de San Cenobio (337-417), el primer obispo de Florencia, a lo largo de cuadro pinturas, actualmente dispersas entre varios museos del mundo:
Se cree que formarían una única pieza de mobiliario doméstico de madera sin que se haya podido concretar el comitente. Pudo ser Filippo di Zanobi di Girolami o la Compañía de san Cenobio. La fuente de la narración de la vida de san Cenobio pudo ser la escrita por el sacerdote florentino Clemente Mazza, impresa en 1487 y 1496, reflejo de la devoción que se tenía en la ciudad por este santo católico.
Estos cuadros reflejan el estilo asumido por Botticelli al final de su vida: una disminución de la escala, figuras expresivamente distorsionadas, y un uso del color no naturalista, que recuerda a la obra de Fra Angélico de casi un siglo antes. Aunque se enmarcan las escenas en una arquitectura y perspectiva renacentistas, las figuras y sus posturas son los protagonistas, lo que se entiende como un propósito deliberado de demostrar "la necesidad de la humanidad del hombre como medida de todas las cosas en clave cristiana" (M. Mancini).




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