Le gustaba como le quedaba ese color, el morado, le recordaba que no era tan fuerte como hacia creer a la gente. Cuando el morado cubría su delgado cuerpo sentía que algo en ella no iba bien, que en su cabeza empezaban a no funcionar las cosas y que era la marca de su catarsis personal. Demasiado fácil, pensaba, siempre me avisa así no aprenderé... Pero el día que ella no decidió que su cuerpo de cubriría de morado, el día en que fue otra persona la que la cubrió no supo reaccionar, no se lo tomo como una advertencia si no como algo normal, que puede suceder en ese tipo de situaciones incontrolables por la mente en la que el cuerpo es el que guía todos tus impulsos.
Con el paso de los segundos, minutos, horas, días... se hizo consciente de que en su mente algo no iba bien , pero esa vez ya fue demasiado tarde, ya no era tan fácil salir de todo aquello, ahora tenia que concentrarse, desaparecer de todo aquello que había creado para poder enfrentarse a si misma y a su mente, a esa parte de su mente que muchas veces ganaba en la lucha por dominar las situaciones y que hacia que todo, absolutamente todo saliera mal, o al menos no como ella quería o pensaba que serían las cosas. Y sin pensarlo dos veces abandono su cuerpo para enfrentarse a su mente, pero esta vez no tenia un apoyo, estaba sola y la batalla seria de las más difíciles que libraría. No tenía miedo pero sabia que todo podía terminar.
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